“El lente a través del cual observo el mundo”

Así define Agustin Berzero su profesión. Oriundo de Rafaela y Docente de la Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo de la Universidad Nacional de Córdoba, trae consigo una actitud contemporánea y comprometida con la disciplina.

Llegó a Córdoba para estudiar y “gracias a la Universidad que me abrió las puertas”, decidió quedarse a vivir en el suelo de La Docta.

Agustín Berzero junto a su perro Antonio, en su Refugio Urbano – Ph: Federico Cairoli

Hijo de arquitecto, su coqueteo con el arte de diseñar, proyectar y construir empezó a temprana edad.
Recientemente realizó una maestría en España. Junto a compañeros y amigos realizaron un viaje a visitar las obras de Le Corbusier. “Fue una de las grandes y más enriquecedoras experiencias vividas desde la arquitectura”, confiesa.

“Éramos 15 compañeros que tuvimos la suerte de hacer un viaje recorriendo obras de él en Francia. Fuimos a ver obras puntuales como Ronchamp o la Unité d’Habitation de Marsella. Fue fuertísima la experiencia, más aún con este grupo y en el momento que lo hicimos. Cuando volvíamos, siempre era discutir y ver cuál había sido mejor que la otra. Yo, sin dudar, elegí Ronchamp como su obra maestra. Tienen más de 100 años y las había estudiado pero el significado que adquieren cuando las caminás es completamente diferente”

En su regreso al país europeo, algunos meses atrás, validó aquella sensación de juventud. “Creo que las obras de lecorbu son muy fuertes para mi. Más que el resto de los arquitectos. Podría hacer una lista enorme de contemporáneos que son una referencia hoy pero él tiene algo que es superior, por algo es uno de los grandes maestros”

En el terreno profesional se define como “una persona que disfruta hacer, enseñar y aprender arquitectura”.

FAUD

“Concibo la profesión con 3 patas: una es el Estudio (la profesión), otra la parte académica y por último los concursos que nos permiten acceder a programas o desafíos que no son encargos, que no te llegan. Perdés más de los que ganás pero te generan un montón de satisfacciones y te mantienen vigente, es como un ejercicio”, explica.

Agustín como profesor de la FAUD

Espíritu independiente

Si bien en la actualidad Berzero dirige solo su propio estudio, asociándose estratégicamente para determinados trabajos, no duda en resaltar la figura de los equipos como piedra basal en el desarrollo de la profesión: equipos de proyectistas, asesores, ingenieros y los más importantes, quienes hacen posible las obras: los técnicos, albañiles, carpinteros, herreros. “Nunca trabajas solo”, sintetiza.

El estudio dentro del Refugio Urbano – Ph: Federico Cairoli

Rememorando sus inicios confiesa que no tuvo “un maestro con el que trabajar como le ha pasado a otros colegas que le ganan muchos años a la vida profesional porque se forman al lado de alguien. Hice asociaciones puntuales con colegas pero lo llevé de una manera muy autónoma”, reconoce aunque rescata un período de gran solidez junto a la arquitecta Valeria Jaros con quien hizo algunas de las obras más destacadas y premiadas como la “Casa Estudio /Refugio (nuestro lugar de encuentro para esta entrevista)

Refugio Urbano – PH: Federico Cairoli

Referentes

“Creo que lo personal, lo académico y lo profesional son una misma cosa. Hay un montón de personas que me han ido marcado”

“Fue la Universidad y Rodolfo Martinez Paz, puntualmente, quien me abre el juego acá y me permite empezar a sostenerme. En algún momento fui ayudante y después encontré un espacio. Rodolfo es la persona que me formó académicamente los primeros años”

El cuarto año de su carrera no fue uno más. Hasta entonces su vida pasaba por otro lado, tenía otras pasiones. “En ese momento lo tuve como profesor a Juan Carlos Stevenazzi (Casio) y él me explotó la cabeza. Me despertó el amor por la arquitectura, ahí empecé a descubrirla”

“En la vida mis referentes son todos los amigos con los que uno se va juntando y compartiendo. Soy una persona muy sociable y tengo muchas relaciones. Todo ese roce con la gente te termina definiendo. Soy el resultado de estar con toda esa gente que a uno lo elige y que va eligiendo”.

Un momento en su carrera

“Hay una obra que hice en Mendiolaza que se podría definir como bisagra porque a partir de ella empecé a relajarme y a descubrirme. Digamos que comencé de a poco a asumir ciertos riesgos. Salir de mi lugar de confort me hizo ir creciendo; tomar cada proyecto como un desafío del cual poder disfrutar y probar algo nuevo, ya sea desde la materialidad, espacialidad, el lugar o la re-interpretación del programa”, cuenta a sus 38 años Agustín.

Casa en Mendiolaza

Esa obra fue “el inicio” para él. Ese momento coincide también con una maestría que Berzero hizo cuatro años después de recibirse y con la etapa en la cual comenzó con la docencia.
“Sentí que necesitaba volver a estudiar. En ese momento no estaba la maestría de diseño que hay hoy acá -en la UNC- y de la cual formo parte como docente colaborador. Busqué y me fui a Buenos Aires porque tampoco quería que me den clases los mismos docentes que me dieron la carrera. Quería escuchar otras voces y, frente a la imposibilidad de irme al exterior, viajé un año y medio todas las semanas en bus a la capital. En ese año y medio conocí a Daniel Ventura, un docente del cual aprendí muchísimo. Esto sucedió en paralelo con la obra bisagra a la que me referí antes que, si bien no era el reflejo de lo que estaba estudiando en ese momento, sí eran dos cosas que empezaron a sucederme”.

“Es una casa muy simple, que no ganó ningún premio, no salió publicada en ningún lado pero para mí tiene ese significado. Fue un quiebre, donde quizás empecé a hacer otra arquitectura”

Si no fueras arquitecto, ¿qué serías?
“Toda la vida jugué al golf, hasta los 22 años, por eso te decía que antes hacía otras cosas. Hoy disfruto mucho la arquitectura y la profesión que muchas veces se termina convirtiendo en lo que hacemos hasta en los tiempos libres, por ejemplo cuando participamos de concursos. Pero mi hobby definitivamente es cocinar. Nos juntamos mucho con amigos y disfrutamos todo lo que está alrededor de la cocina. Es también hacer arquitectura en la cocina. Estás planificando, proyectando lo que vas a comer, me gusta ir al supermercado a comprar y elegir la materia prima”

Interior de la Casa Refugio Urbana – Ph: Federico Cairoli

Con lo de comer, no es cocinar por cocinar, es todo lo que hay detrás. Es juntarse y compartir. Es el punto de encuentro. El hobby es cocinar pero todo va de la mano. Hay otras cosas que se van desencadenando y por eso lo hacemos”

Carolina Samamé para Ferrocons

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