Mauro Barrio: una mirada renovada

Mauro Barrio transmite naturalidad, desborda energía (de la buena) y es uno de los directores de @pasto.arquitectos, un joven pero experimentado estudio de arquitectura de la zona sur de la ciudad.

El nombre PASTO no solo responde a una ruptura con lo tradicional (de los apellidos de los socios en la denominación) y a un compromiso “ecofriendly” sino que se definió en la búsqueda de una palabra amplia que representara al equipo y a la necesidad de llamar a las cosas por su nombre. La anécdota de la experiencia con un cliente al cual le hablaban de “terraza jardín” y terminó preguntándoles: “¿ustedes quieren ponerme Pasto en el techo?” cerró la idea y simboliza la intención de Mauro Barrio y Juan Accotto.

@maurobarrio

Con 33 años, este joven pampeano diversifica su creatividad en distintas esferas del arte. La arquitectura, el diseño y la publicidad son algunas de ellas. Bien podría ser también un buen comunicador porque su relato es prolijo, consistente, atrapante y no cae en lugares comunes (en coincidencia con sus obras).

Con claridad conceptual, expuso su mirada respecto de la actualidad de la arquitectura, los concursos y su paso por uno de los estudios más importantes de la Argentina.

Sus comienzos en AFT
AFT es la sigla del estudio de Atelman, Fourcade y Tapia. Con mérito sufuciente y de la mano de uno de los grandes estudios del país, Mauro Barrio comenzó a desandar el apasionante camino de su profesión.

“Alfredo Tapia me contrata para desarrollar una biblioteca en Rosario que habían ganado por concurso. Era un mega proyecto en el cual éramos parte de un gran equipo interdisciplinario donde yo diseñaba acompañado por especialistas. Después me seguí dedicando a los concursos. Pero no solo al concurso en sí, sino fundamentalmente a la etapa que le sigue, la del desarrollo en equipo”, cuenta Mauro quien adquirió valiosa experiencia en el rubro que supo trasladar a los siguientes estadíos de su carrera.

“Son procesos largos. En 2015 ganamos un concurso para hacer un barrio en Buenos Aires y recién se está por empezar ahora” aclara conciente de las particularidades de la materia. “En 2018 ganamos uno en Rosario, la ampliación del Museo de Bellas Artes, y todavía ni empezó. No te podés quedar, tenés que ir haciendo porque se termina uno y estás complicado”, completa.

El desafío de la Villa Olímpica
En el año 2014 el estudio de Mauro ganó el concurso para la Villa Olímpica en Buenos Aires. Ese año comenzó el desarrollo y en 2018 tenía que estar construída para cumplir con esa función durante dos meses y después readaptarse a vivienda para entrega con crédito. “Eran 32.000 metros cuadrados, una locura” recuerda. 

“Nosotros no teníamos ni oficina, fue armar todo en 15 días. Viajé a Buenos Aires todos los viernes de mi vida durante 2 años, trabajaba todo el día, volvía el sábado, me reunía con el equipo, laburámos toda la semana para imprimir los jueves y viajar de nuevo. Fue muy divertido, hoy no me lo bancaría” confiesa Barrio.

Villa Olimpica

BOLSA: la pasión por el diseño
Ferviente admirador del diseño industrial y en sociedad con el estudio FUNCO, Mauro incursionó en la materia a partir del reciclado de bolsas de cemento que se descartaban y que reconvirtió en billeteras y fundas para notebooks en el marco del trabajo de sustentablidad que llevaba adelante para una fundación .

“Armé una marca que se llama Bolsa y estoy metido en este mundo que me copa. En la facu uno no lo percibe tanto pero después, en la practica, el diseñador industrial es un genio. Los arquitectos somos más utópicos; ellos salen ceteados para abrir su propia empresa, nosotros no. Y con esto del diseño me puedo dar el lujo de fallar, no pasa nada. No es como si te equivocás con el techo de una casa. Es mucho más divertido; podés ensayar, mezclar mundos, me encanta esa parte”, dispara con entusiasmo.

Bolsa

Lo colectivo
“Ninguno de mis emprendimientos lo hago solo. Llamo a uno, me asocio con otro. Creo mucho en el equipo por sobre lo individual, por sobre los nombres. Mis socios, muchas veces, son personas de otros estudios. Para mí la lógica va por ese lado, ganamos todos, nos fortalecemos más. Esto se ve mucho también en los concursos, los nombres se diluyen y llama mucho la atención que ganan los equipos y sobre todo los equipos jóvenes y de Córdoba. Me gusta la idea de verlo como una escuela cordobesa”

PASTO.-

La figura del arquitecto hoy
“Creo que la figura del arquitecto se desgastó, que ya no es solo lo lindo sino lo que sea sostenible, que tenga responsabilidad social. Además tenemos que terminar de despojarnos de los perjuicios y estudiar las nuevas maneras de hacer casas, con diferentes necesidades. Con parejas que duermen separadas, que no piensan en tener hijos, que no piensan la casa para toda la vida.

Todo esto lo vamos trabajando a prueba y error, todo cambia constantemente. Nos pasa en los procesos de las casas que son largos. La situación del país, las parejas y las situaciones cambian. Y también cambió la función del arquitecto, eso de sacarle la foto a la casa bonita terminada. Hoy es más orgánico”

En el 2018, Pasto propuso la refuncionalización de los baños públicos de la Plaza San Martín. La iniciativa se denominó “Des-generados” y consisitía en transformar las actuales baterías sanitarias en una sin distinción de género.

“Creemos necesario transformar las instituciones sociales junto a sus imposiciones culturales que perpetúan, entre otras cosas, el binomio varón/mujer. Es por ello que para comenzar a reconstruirnos, debemos apostar por problematizar y modificar los espacios donde habitamos”, declaraba este comprometido grupo de arquitectos dos años atrás.

La influencia de Tokio
El pasado año el equipo completo de Pasto viajó un mes a Japón. “Volvimos con otra onda, no solo pensando en lo que construímos sino en lo que afecta lo que no construís y lo que construís alrededor. La experiencia oriental desde el diseño es increíble. Tokio fue, sin dudas, un antes y después. Todo sin desperdicio. Teníamos una lista de imperdibles y nos pasó que el entorno y lo que la rodeaba era mucho más lindo aún. Fue un aprendizaje constante de su lógica, totalmente evolucionada”

La pandemia
Mauro incursionó también en una línea de cocinas (junto a un amigo diseñador industrial) y en la publicidad, la cual considera que aporta un “hilo conductual”.
“Antes tenía miedo pero ahora con todo esto de la pandemia no le tengo miedo a nada, me tiro y ya está. Si me va mal, bueno volveré” finaliza.

Carolina Samamé para Ferrocons

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