Santiago Lena, objetos funcionales llenos de arte

Atravesado de punta a punta por el arte, es el autor de las piezas de cerámica más reconocidas de los principales restaurantes de Argentina. Su nombre hace cada día “más y mejor ruido”. En su casa y su taller se respira una potente creatividad.

Santiago armando Húmedo, obra que presentó en el Gran Vidrio.

Nació en Puerto Madryn y desde hace más de 20 años trabaja acercando a la gastronomía objetos artesanales con sello propio.
“Lo que me destacó cuando llegué a Córdoba fue hacer Gres”, explica. El gres es una masa cerámica vitrificada que tiene como principal característica su excepcional resistencia. “Llamó mucho la atención porque no había nadie que lo trabajara en ese momento; casi nadie sabía lo que era y eso me dio cierto prestigio aunque lo artesanal estaba bastante desvalorizado por aquellos años”. En ese momento su arte estaba repartido entre la música y la cerámica. Amante del clarinete, Lena dividía su tiempo entre las presentaciones con su banda y la creación de objetos. Algo tenía que cambiar. La demanda de energía era inmensa. El momento de frenar había llegado para Santiago Lena y con el, la decisión de dedicarse por completo a a la cerámica. Estudió, se perfeccionó y confió en su criterio estético. “No me importaba que una tacita me lleve 6 horas hasta dejarla como quería o hacer un millón de pruebas con el esmalte. Fue una bisagra en mi vida, se reflejó sobre todo en las piezas y la gente enseguida lo aceptó”

Línea Mansha.

La Bandada de El Papagayo
La vajilla completa del mejor restaurante de Córdoba es obra de Santiago Lena. Pero su impronta no solo está en cada objeto, capaz de albergar los sabores más selectos, sino que también se descuelga, etéreo, del techo de vidrio de ese singular y angostísimo pasillo. Son 1500 piezas de cerámica, cada una de ellas atada por un cable de acero, que conforman “La Bandada”, el nombre que identifica una de las obras de arte más impactantes de la ciudad.

La Bandada – Restaurante El Papagayo.

“Era 2013 0 2014. Javi (por Javier Rodriguez- chef de El Papagayo) recién volvía de Singapur, y de trabajar en Noma. Ya se venía todo esto de la vajilla artesanal en el mundo y así llegó a mí; con ese proyecto tan alucinante. Faltaban años para que El Papagayo estuviese listo y la vajilla ya estaba en marcha, con toda la libertad y la generosidad que caracterizan a Javier. Él nunca tuvo drama en decir que fui yo quién hizo la vajilla. No solo eso sino que pasaba mi teléfono o directamente traía gente a mi taller. Me avisaba: che te va a llamar Narda (Lepes) porque le encantó tal cosa o paso a la tarde con Germán (Martitegui) con Trocca o con Gonzalo Aramburu.
El Papagayo fue, sin dudas, mi super vidriera de la gastronomía en la Argentina” afirma Lena.

Santiago en el taller con Javier Rodriguez, Fernando Trocca y su hijo.

De objeto funcional a obra de arte
Para Santiago esa transición se reduce simplemente a “todo lo que está puesto en una pieza”.
“Si tenés el compromiso de hacer un objeto delicado, bien terminado, con un esmalte pensado; algo que ves y está perfecto, entonces eso no tiene diferencia con una obra de arte. Yo, con mis diseños y mis creaciones, trabajo la vajilla desde ese lugar”

Confeccionado para el restaurante Tegui.

El proceso
Su primer amor, la piedra fundamental, la herramienta clave, el fuerte de Santiago Lena es el torno. “Hasta el año pasado yo torneaba todas las piezas. Lo hago bien y rápido y eso fue lo que me dio la posibilidad de poder producir piezas delicadas y en cantidad”

Diseñando en el torno.

“Trabajamos pasta blanca, pasta marrón (la más usada) y estamos haciendo una pasta negra que es muy cara porque lleva muchos óxidos. Todas preparadas por nosotros: compramos los materiales en polvo, trabajamos con arcilla roja y blanca, cablín, cuarzo, felespato y dolomita. Tenemos fórmulas muy específicas para las temperaturas que utilizamos. Preparamos las pastas, amasamos, horneamos para que la pieza se haga cerámica y después de esmaltarla se vuelve a hornear a mucha más temperatura. Es todo un proceso muy artesanal y muy largo”

Herramientas de cocina.

Consciente del aspiracional que generan sus piezas, reflexiona: “mi nombre me sirve para la difusión pero me interesa hacer cosas cada vez mejores y que la gente valore el objeto en sí antes que la marca. Es un esfuerzo muy grande el compromiso de proponer algo original y con una terminación perfecta”

Rastros del tiempo.

La alfarería en el horizonte de Lena
Lo inquieto de su espíritu lo acerca, permanentemente, a nuevos desafíos, nuevas búsquedas.

“En este momento me estoy enfocando en una muestra. Estoy haciendo objetos bien desde la alfarería, haciendo unos procesos con pastas nuevas, difíciles de tornear, las piezas se van rompiendo a medida que las vas trabajando. El resultado son piezas desgastadas, imperfectas, que no se si son bellas pero me gustan mucho y las encuentro muy interesantes. Luego la gente dirá si le gusta o no”

Húmedo en Proa.

En el mes de julio, Lena estará presente con una muestra en la consultora de arte ABRE. Prepara, además, una vajilla especial para un ambicioso proyecto gastronómico en Buenos Aires y sus objetos serán protagonistas indiscutidos del Standard69, próximo a inaugurarse en Villa Warcalde.

Raza – Lena, Mohamed.

De los lobitos de mar y las ballenas (sus primeras creaciones) que vendía en Madryn a este presente de reconocimiento pasaron años de aprendizaje continuo. Hoy sus objetos representan la puesta en valor de la cerámica como materia capaz de protagonizar auténticas obras de arte.

Carolina Samamé para Ferrocons

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