Gonzalo Viramonte: orgullo cordobés

Referente indiscutido en la fotografía de arquitectura; sus trabajos son seguidos por miles de personas a través de sus canales y redes sociales. Desde 2015 entrena a amantes de esta disciplina en instituciones públicas y privadas y es el responsable de tapas de revistas de arquitectura nacianales y mundiales.

Gonzalo Viramonte en la Casa Central de Ferrocons

Gonzalo observa de una manera diferente. Esa cualidad se evidencia de inmediato. Su espíritu inquieto y la agudeza de su ojo se disimula tras una mirada apacible y amigable.

Su paso por nuestra casa se enmarca en la muestra fotográfica que presentará en este espacio en las próximas semanas. Con curaduría de Rocío Moreno, una selección de sus mejores fotografías de la ciudad de Córdoba podrá disfrutarse en un espacio central de Juan B Justo al 4000.

Nacido en Marcos Juárez, Gonzalo aceptó la propuesta de Ferrocons con entusiasmo, humildad y una intención clara: transformar el propósito de la muestra en una acción con fines solidarios y contribuir a un reconocimiento de nuestro patrimonio mejorando, así , la imagen que tienen las personas de nuestra ciudad.

Arquitecto recibido en la Universidad Nacional de Córdoba, Viramonte nunca estudió fotografía. Pero esa no fue una decisión azarosa: decidió no capacitarse para desarrollar el potencial de su visión a partir del instinto. Comenzó fotografiando paisajes y pequeñas ciudades en sus viajes en bicicleta por Argentina y Chile. En ellos siempre estaba latente la escala humana, la urbe y el detalle que cada lugar le brindaba.

Poco a poco fue desarrollando un concepto que denomina “Arquitectura específica para gente común” con la clara consigna de generar imágenes que lleguen al corazón de las personas que no conocen o que no le interesaban determinados sitios. La búsqueda tenía una clara finalidad: demostrar que, con el uso del ojo humano, podemos potenciar y aprovechar mucho más las obras de arquitectura.

F: Gonzalo, sos fotógrafo y arquitecto. Como uniste estas dos pasiones? ¿Qué te considerás primero, fotógrafo o arquitecto?

G: Soy arquitecto. Me recibí en la Universidad Nacional de Córdoba. Diría que soy fotógrafo autodidacta, un arquitecto observador, con la suerte de tener y saber utilizar un elemento que es una cámara para registrar un instante en una imagen.

Las dos pasiones se unieron desde el principio. Nunca me gustó tanto proyectar como observar. Veía en esto un potencial que debía explotar. Ahí fue cuando empecé a registrar la ciudad casi en todos sus ángulos, para luego terminar registrando por primera vez una vivienda y comenzar a transformar esto en un modo de vida.

F: ¿Quién fue tu mentor y cuáles considerás que son tus referentes internacionales?

G: Nunca tuve alguien que me enseñe a sacar fotos. Aprendí solo, y siempre confié en la intuición. Creo que es la que nunca me falla. Sin embargo apenas empecé, miraba mucho las fotografías de Leonardo Finotti, y pensaba que me encantaría ser como él. Cuando me fui metiendo en el mundo de la fotografía de arquitectura, conocí a otros. Hoy mi referente es Fernando Guerra: él hace lo que yo intento hacer siempre que puedo: mostrar historias en una imagen, no solo mostrar arquitectura.

F: ¿Cuál fue la obra arquitectónica que más disfrutaste fotografiar y cuál sería la que más anhelas fotografiar algún día?

Cuando viajé a Brasilia, creo que fue una especie de viaje de egresado fotográfico. Estuve 7 días fotografiando a Oscar Niemeyer. Sus edificios son sorprendentes, nunca vi algo así. Es difícil pensar en una obra a fotografiar, porque yo trabajo mucho con el impacto personal que me dan los lugares. Generalmente no investigo ni visito los lugares a fotografiar, prefiero conocerlos con mi cámara.

F: Luego de haber fotografiado obras de arquitectura durante tantos años, cuál es el material que más embellece tus fotos?

El material que más embellece mis fotos es el sol. Trabajo en sintonía con la luz: la hora y momento del año. Cada obra va variando con el pasar del día y de los meses. Y lo mejor es que a veces es muy difícil preveer que sorpresa nos dará.

Carolina Samamé para Ferrocons

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